Riesgos de la contemplación del atardecer

 

« La caída de la tarde se produce casi siempre por descuido: sucede que alguien, mientras contempla el crepúsculo vespertino, siente de pronto la necesidad de mirar su brazo atacado por un insecto, o escucha a su espalda los pasos de una bestia, o cree haber sido llamado desde lejos con urgencia, y ese descuido involuntario ocasiona el desplome de la tarde, que para fortuna del responsable ocurre sin mucho ruido. Las consecuencias más lamentables, sin embargo, se presentan al otro lado del mundo, entre aquellos que, de repente y sin saber por qué, se ven cogidos del día y lanzando maldiciones contra el causante de tan irreparable suceso ».

Jaime Alberto Vélez. Piezas para la mano izquierda.

Medellín, Editorial Universidad de Antioquia, 1992.

Photo : Crépuscule à Ile de Ré. Luz Mery, juillet 2017

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